

| Nació,
vivió y murió en Cali (1924-2003). Desde muy joven y hasta sus
últimos años escribió poemas, cuentos, crónicas y se dedicó en forma
autodidacta al dibujo y la pintura. La gran mayoría de su obra sigue
inédita. "Dramaturgo individual y una
compleja personalidad múltiple; lo más fácil es verlo como un equipo de
artistas que incluye un teórico brillante, un gran director de
escena, un actor muy notable, un maestro de alcance mundial, un
dibujante con gracia, un percusionista incansable, un organizador y
varios utileros, tramoyista, diseñadores, todos dentro de un cuerpo
robusto con una cara socarrona y luminosa. Viajero
del continente y del mundo, marinero y actor, con ambas profesiones
vivió en Brasil, en Argentina; actuó en compañías importantes, de las
de repertorio tradicional. Se hizo un oficio sólido, volvió a Colombia
con todo lo que un hombre de escena podía saber en esa prolongación del
XIX que fue nuestro siglo hasta los años cincuenta. Si,
Enrique es legendario. No lo escribieron ni García Márquez no José
Eustasio Rivera, se escribió a sí mismo, es su propia obra maestra.
Transformador de realidades a través de su capacidad para escribir,
dirigir y enseñar el teatro. Fundador del Teatro Experimental de Cali,
director del mismo, organizador. Maestro de actores y autores y
directores, autor de la más sólida teoría del teatro de creación
colectiva. En mesas redondas y conferencias le encantaba lanzar la
manzana de la discordia, provocar en torno horas y horas de oratoria
arrebatada, con él metiendo su cuña para que brote alguna luz. Enrique,
durante los años sesenta, fue maestro de la escuela del Teatro de las
Naciones, en París. Sus escritos han formado practicantes profesionales
y minuciosos, más allá de lo que él mismo supone. Ejemplo: estamos en
Perú, en una de esas colonias marginadas, Villa Libertad, a las orillas
de Lima, en un arenal. Uno de esos lugares que ha pintado José María
Arguedas con tanta precisión y dolor. La villa celebra su aniversario y
comisionó a los muchachos de su grupo de teatro a hacer la crónica del
acontecimiento. Ellos cumplen: vemos algo que va de lo alegórico al
sainete realista, al manifiesto político y a la denuncia, para
resumirse en un final solemne y ritual, muy conmovedor, Un gran
trabajo, un grupo admirable… que dedica la función a su maestro,
Buenaventura, el cual ni idea tenía de que ellos existían: sus papeles
teóricos, su obra, su trabajo han configurado la vida de estos
muchachos. Y otro tanto va a confesar Yuyachkani, la gran compañía de
Lima. Y otro tanto deberían confesar en buena parte del movimiento
chicano: la obra de Buenaventura ha permeado el teatro de América
Latina, el individual y el colectivo. Buenaventura usa la historia para fines artísticos y visiones contemporáneas y alcanza metas depuradas y ejemplares". Emilio Carballido Mexico 1990 Los papeles del infierno y otros textos Enrique Buenaventura Editorial siglo XXI |